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martes, 28 de febrero de 2017

DÍA DE ANDALUCÍA

                  DISCURSO INSTITUCIONAL CON MOTIVO DEL DÍA DE ANDALUCÍA

Celebramos hoy el 37º aniversario del 28-F, el día en que el pueblo andaluz manifestó en referéndum su voluntad de autonomía plena en el marco de la Constitución Española. Andalucía ha sido la única Comunidad Autónoma que ha tenido esa doble fuente de legitimidad; la Constitución y el refrendo popular; ello, como dice el Preámbulo de nuestro Estatuto de Autonomía “le otorga una identidad propia y una posición incontestable en la configuración territorial del Estado”.
De ese hecho derivó una especial responsabilidad; al conquistar su derecho a la autonomía política, Andalucía abrió la puerta para que las restantes CCAA la alcanzaran en un breve plazo de tiempo, proporcionando un impulso generalizador e integrador al artículo 2 de nuestra Constitución. Dicho con otras palabras: frente a quienes pretendían reservar la plena autonomía para algunos pocos territorios, Andalucía la conquistó para sí y para todos quienes voluntariamente la quisieran.
En aquel difícil proceso autonómico tuvieron un papel esencial los Ayuntamientos. Fueron estos, los que, canalizando las aspiraciones de sus vecinos, adoptaron acuerdos plenarios para poner en marcha la iniciativa autonómica prevista en la Constitución. Son ellos, los Ayuntamientos, hoy como entonces, quienes más cerca están de los problemas de la ciudadanía a pesar de las  dificultades que encuentran.
Teniendo en cuenta que son los Ayuntamientos las instituciones a las que los ciudadanos y ciudadanas acuden en primer lugar, considero necesario avanzar en una mayor descentralización local como medio de profundizar en el principio de subsidiariedad y dar un cumplimiento más exacto al Título VIII de la Constitución.
Es decir, todo lo contrario a lo que ha ido sucediendo en los últimos años donde reformas como la de la Ley de Bases de Régimen Local han eliminado competencias y reformas coma la Ley de Estabilidad Presupuestaria eliminan la autonomía económica de los Ayuntamientos.
Este Título VIII de la constitución comienza señalando que el Estado se organiza territorialmente en municipios, provincias y en CCAA, por lo tanto los ayuntamientos somos estado en igualdad de derecho que las CCAA y el gobierno central.
A lo largo de los años de vida de la Constitución este principio de descentralización política ha tenido un largo recorrido en lo que se refiere a la construcción del modelo autonómico que considero que también tiene que profundizar en su autonomía y dirigirse a un modelo federal.
Y por otro lado, ha de abrirse un proceso de fortalecimiento de la autonomía local, en la delimitación clara de las competencias municipales y autonomía financiera en la dotación de recursos suficientes para ejercerlas. Lo que exigimos los Ayuntamientos es más financiación acompañado de mayores competencias que ayuden a solucionar y atender las demandas de los vecinos y vecinas.

Se cumplen ahora 10 años desde la aprobación de la Reforma del Estatuto de Autonomía para Andalucía, en un 2007 en el que –recordemos- el ladrillo inundaba costas, pueblos y ciudades, el dinero y el crédito fluían sin límites y pocas voces alertaban de lo insostenible de ese modelo económico basado en el ladrillo. Muchos éramos los que clamábamos en el desierto frente al espejismo neoliberal, pero clamábamos con razón y razones. Diez años después del 18 de octubre de 2007, noveno año de la crisis, nos encontramos con más de un millón de parados, un 40% de la población en riesgo de pobreza, deterioro continuado de los servicios públicos, los desahucios siguen y la precariedad se configura –eso pretenden- como el nuevo orden laboral.

     “Toda la riqueza de la Comunidad Autónoma” –dice uno de sus artículos-, “en sus distintas formas y manifestaciones, y sea cual fuere su titularidad, está subordinada al interés general”. Pareciera, a la luz de lo sucedido, que al interés general del capital: de los monopolios que esquilman nuestros suelos y agotan a miles de mujeres en la cadena del manipulado o en las habitaciones de los hoteles. O de quienes quieren convertir a Doñana en almacén de gas y nos devuelven a la tarea de salvar Doñana: los mismos que acogotan a las familias con las facturas de la luz subastada a puntas de consumo.
“La política económica de Andalucía” –establece otro artículo- “se rige por los siguientes principios: el desarrollo sostenible, el pleno empleo, la calidad en el trabajo y la igualdad en el acceso al mismo, la cohesión social, la creación y redistribución de la riqueza”. El vaciamiento de los objetivos estatutarios es chocante: los únicos principios que rigen son los de la UE, del FMI y del Banco Central Europeo: Pagar la deuda –la legítima y la ilegítima-, reducir el déficit, flexibilizar el trabajo hasta decir basta.
Afortunadamente hay una Andalucía creciente que no se resigna y que lucha; que se organiza y teje redes de lucha de movilización y de reivindicación; que llena la calles y clama contra recortes y precariedades, y que, es consciente que al igual que aquel 4 de diciembre el pueblo andaluz conquisto a través de la movilización la autonomía, solo será posible conquistar los derechos sociales a través de la reivindicación y la movilización.
La crisis económica y sus graves consecuencias fracturan la cohesión imprescindible de una sociedad moderna y provocan la desafección ciudadana hacia la política, disminuyendo la confianza en las instituciones democráticas y hacia los partidos politicos, de los que esperan soluciones a sus problemas.
Los ciudadanos perciben a sus políticos alejados de la realidad, más pendientes de sus enfrentamientos que de resolver sus problemas. Pero, lo que los ciudadanos y ciudadanas menosprecian no es la Política, sino unas formas de hacer política que no conectan ni con sus necesidades ni con sus deseos. Necesitan política desde la cercanía, la sencillez y la ejemplaridad; y desean la política desde la participación, no desde la imposición, desde el diálogo, no desde el enfrentamiento.
Reivindicar la política con mayúsculas es reivindicar el único instrumento de que dispone la ciudadanía para hacer frente a sus problemas y mejorar su vida; mucho más en estos tiempos en que se toman decisiones que afectan a la vida de millones de personas, la política es quien le da el poder a los ciudadanos, quien únicamente garantiza lo común y el interés general frente los egoísmos individualistas.
Blas Infante, padre de la patria Andaluza decía: “Mi nacionalismo, antes que andaluz, es humano. Creo que, por el nacimiento, la naturaleza señala a los soldados de la Vida el lugar en donde han de luchar por ella. Yo quiero trabajar por la Causa del espíritu en Andalucía porque en ella nací. Si en otra parte me encontrare, me esforzaría por esta Causa con igual fervor.”
Ante la dificultad de estos tiempos que vivimos, que por su profundidad y extensión podemos calificar de excepcionales, todos los andaluces estamos convocados de nuevo a dar, unidos, la respuesta acertada y luchar por nuestra Andalucía para superar esta grave situación. Como persona optimista que soy, tengo el convencimiento que tenemos futuro, que juntos como pueblo hemos sabido superar las dificultades que se nos han presentado. Que uniendo esfuerzos y trabajando conjuntamente, anteponiendo el interés general sobre los intereses particulares podremos conseguir vencer estos momentos y ganar un futuro esperanzador para nuestro pueblo.
Andalucía es una tierra grande y, desde el principio de la historia, una tierra con el corazón abierto. A todos nos une el amor por nuestra tierra, el orgullo de ser hijos e hijas de Andalucía. Una identidad a la vez fuerte y abierta, que nos permite ser andaluces y andaluzas sin discusión posible, y ser al mismo tiempo españoles, europeos y ciudadanos y ciudadanas del mundo.
Hoy es un día de fiesta para toda Andalucía. Quiero unirme en nombre de todos nosotros a las celebraciones que miles de familias, de ciudadanos y ciudadanas, están llevando a cabo por nuestra geografía. Su alegría, su pasión, su esfuerzo por mejorar su vida, su ambición de ganar un futuro mejor para sus hijos, es la nuestra. Por todo ello: ¡Felicidades, Andalucía! ¡Viva Andalucía!

ANDALUCIA SIERRA Y MAR.
Mi Andalucía es tan bella,
que el pintor para pintarla no encontraba
los colores para el mar y la montaña...Pero
de pronto pensó:
que podría combinar el azul del cielo
y el amarillo del Sol
con el verde trigal. Mezclaría los colores,
para pintar las montañas, los prados y las flores,
y a lo lejos una cabaña donde viven los pastores.
¡Ay mi sierra Andaluza!
Yo no dejo de mirarte, tus paisajes
son pinturas de poetas y romances.
Veo entre las montañas,
como perdido en el tiempo...un pueblo
blanco que parece un cuadro
de pintores y bohemios
al ver tanta belleza quiso plasmar
en su lienzo.
Al ir a la costa, mirando el inmenso
mar, donde se bañan los sueños
del que nos vienen a visitar, y al ver
esas olas que su murmullo es cantar,
con blanco traje de cola
que bailando vienen y van.
Yo no te cambio por nada
¡mi hermosa Andalucia!
Tu Sol nos da vida, la sierra es la alfombra
con un verde que ilumina,
y un mar que baña la costa de mi
¡bella ANDALUCIA!

viernes, 1 de marzo de 2013

Día de Andalucía

Andaluzas, andaluces
Cerca de dos millones de andaluzas y andaluces salieron a la calle el 4 de Diciembre de 1977 para reivindicar la Autonomía plena para Andalucía. En las calles y plazas de nuestra tierra resonó el clamor del pueblo andaluz, que manifestó su esperanza de que el acceso al autogobierno resolviera los problemas de nuestra tierra. Treinta y cinco años después, la situación por la que atraviesa nuestro pueblo nos vuelve a convocar a la lucha para afrontar los nuevos retos.
Nuestra tierra se encuentra en la periferia económica del capitalismo desarrollado, donde la crisis se está manifestando con mayor dureza y en la que los poderes económicos y financieros tienden a perpetuar el modelo económico existente sin atacar las causas reales y profundas de la crisis que padecemos.
Andalucía, con las políticas neoliberales aplicadas por sucesivos gobiernos ha acentuado el carácter dependiente y periférico de su economía, especializándose en actividades económicas de baja productividad y con baja capacidad de generación de rentas y de valor añadido.
La política presupuestaria, monetaria y de equilibrio financiero ahonda en los efectos de la crisis con la destrucción de empleo y un mayor deterioro de su economía. Se agravan los desequilibrios económicos de nuestra Comunidad, continua el déficit estructural de nuestra balanza comercial, se debilita nuestra economía, desciende la formación bruta de capital y se deprecia nuestro tejido productivo de forma asfixiante por las cadenas comerciales transnacionales.
Y es sobre todo en lo social donde la crisis ha mostrado su peor cara, con más de un un millón de parados, el 30% de la población andaluza en situación de pobreza y una sociedad hipotecada y sin futuro.
En lugar de caminar hacia un desarrollo más armónico, endógeno y equilibrado de la economía andaluza, vamos hacia todo lo contrario.
El gran objetivo que en estos momentos deben marcarse todos los gobiernos; Gobierno andaluz, las Diputaciones y los Ayuntamientos, consiste en abordar los dos problemas fundamentales que tiene Andalucía: recuperar un tejido productivo para crear empleo y poner fin al drama social que sufren millones de andaluces.
Para ello debe:
-Superar con voluntad firme la política monetarista europea que no favorece el desarrollo de las regiones pobres.
-Cambiar la política financiera que no favorece el desarrollo de los procesos productivos locales y hace imposible la creación de empleo.
-Dar batalla contra esta política, fracasada, y sin futuro, impuesta por el gran capital y las multinacionales a través de los gobiernos conservadores de Europa.
-Liderar la apuesta por una España solidaria, integradora y plurinacional, frente a los impulsos separatistas de importantes sectores de las comunidades más ricas.
Por todo esto, hoy 28 de febrero de 2013 los andaluces tenemos que :
PROCLAMAR la necesidad de cambiar esta dinámica y poner en acción otra política para que Andalucía salga de este pozo económico y social en el que se encuentra.
APELAR a la participación activa de los hombres y mujeres de Andalucía y de las organizaciones que los representan, porque solo así será posible el cambio que nuestra tierra reclama.
IMPULSAR un gran pacto económico y social para el crecimiento económico, la creación de empleo y el cambio de modelo productivo.
Este acuerdo económico y social amplio, imprescindible para salir de la crisis necesita el compromiso de todos para poner la base de una nueva política.
El gobierno de Andalucía tiene que intervenir en la economía,  en el marco de la planificación democrática de la misma, para superar las deficiencias del mercado, con apuestas estratégicas, que respondan a la crisis de demanda en la que estamos inmersos; lograr la transformación del modelo productivo, crear una base industrial sólida que in vierta en I+D+i, desarrollar una política energética alternativa, propiciar un sistema financiero andaluz, conseguir un sistema educativo vinculando al sistema productivo y a la mejora de la formación profesional. Se trata, en definitiva, de poner en valor los artículos 156 y 157 de nuestros estatutos de autonomía.
La inversión y las leyes deben estar orientadas a relanzar la actividad  económica en el ámbito territorial con nuevas estructuras productiva y a sustituir importaciones por tejido productivo propio y activar las potencialidades. Sólo así se sale de  la  crisis.
La política ha  de orientarse, por tanto, a desactivar los factores exógenos que dificultan el desarrollo de la economía andaluza, impulsar los sectores estratégicos de nuestra economía, estimular el desarrollo y el comercio local. No se trata sólo de dinamizar la demanda interna, sino de desarrollar la industria, la agricultura y la agroindustria, el turismo sostenible y competitivo, las energías renovables, entre otros sectores estratégicos, superando las causas que impiden su desarrollo. Y todo ello acompañado de una revolución en la administración andaluza para que sea un instrumento útil al servicio de esta política.  Este cambio de orientación en la política andaluza solamente será posible con la participación activa de los agentes económicos, de los trabajadores, de los consumidores, de sus gobiernos locales, del gobierno andaluz, en definitiva del pueblo andaluz.
Los ayuntamientos, las comarcas y diputaciones tienen que desarrollar esta política, uniendo desde abajo el tejido productivo, sumando voluntades, preparando al pueblo para esta apasionante batalla para ganar una ANDALUCÍA más autónoma, prospera y solidaria.
!Viva Andalucía libre!